Uno de los
datos más alarmantes del informe es que el 35,4 % de los niños entre 1 y 14
años ha recibido castigo físico como método de disciplina, mientras que un 6,6
% ha sido víctima de castigos físicos severos, como golpes con objetos o
palizas. Estas cifras surgen de la Encuesta Nacional de Niñas, Niños y
Adolescentes (MICS 2019-2020), elaborada por UNICEF y SIEMPRO, y reflejan una
realidad que vulnera gravemente los derechos consagrados en la Convención sobre
los Derechos del Niño. El informe también destaca que más del 50 % de los niños
ha sido objeto de agresiones verbales, y que solo el 30,6 % recibe métodos de
disciplina no violentos, como explicaciones o redirección de conducta.
La evidencia
más reciente confirma que la violencia contra la infancia sigue siendo un
problema estructural. Según datos de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD),
en 2024 los niños, niñas y adolescentes representaron el 30 % de los afectados
en casos de violencia doméstica, con una tendencia creciente en los últimos
años. Casi 9 de cada 10 víctimas tenía vínculo familiar con el agresor y 6 de
cada 10 padecía violencia diaria o semanal. Las formas más frecuentes fueron la
violencia psicológica (más del 90 %) y la física (entre el 34 % y el 39 %),
seguidas por violencia simbólica, económica y sexual. El grupo más afectado fue
el de 6 a 10 años, mientras que entre los adolescentes de 15 a 17 años se
registró el 28 % de las lesiones físicas constatadas.
Desde el
Observatorio advierten que el maltrato infantil no solo afecta el bienestar
inmediato de los niños, sino que incrementa significativamente el riesgo de
problemas de salud mental, ideación suicida y dificultades en el desarrollo
emocional y cognitivo. En este sentido, el informe subraya la urgencia de
avanzar hacia una legislación específica que prohíba el castigo físico como
forma de disciplina, y promueva entornos seguros, afectivos y respetuosos para
la crianza.
En materia
educativa, el informe muestra avances en la escolarización, pero persisten
brechas asociadas a la pobreza. Los datos del III trimestre de 2024 revelan que
la asistencia escolar es casi universal en primaria (98,8 % entre 5 y 12 años),
aunque a los 3 años solo el 53,5 % de los niños accede a la educación inicial.
Además, el 70 % de la matrícula pertenece al sistema público, que exhibe
menores rendimientos en Lengua y Matemática frente al sector privado. Las
evaluaciones Aprender 2024 confirman que los niños del cuartil socioeconómico
más bajo presentan los peores desempeños, mientras que quienes ingresan
tempranamente al sistema (sala de 3) logran mejores resultados. Estas
desigualdades, sumadas a la reciente desregulación de aranceles en el sector
privado, plantean el riesgo de una mayor presión sobre la educación estatal,
reforzando la necesidad de invertir en calidad y equidad educativa.




