Bajo el
título “En la pequeñez de Belén – Pesebre y Música”, la Parroquia Nuestra
Señora de la Asunción presentó una obra de teatro bíblico que recreó el
nacimiento de Jesús desde una mirada profundamente humana, actual y
conmovedora.
La puesta en
escena, realizada el 21 de diciembre, combinó actuación, narración y música en
vivo, logrando un recorrido sensible por el camino de María y José hacia Belén,
las puertas que se cierran y la que finalmente se abre desde la humildad y la
compasión. A lo largo de tres actos —El camino, Las puertas cerradas y La
puerta abierta— la obra invitó a reflexionar sobre el egoísmo, la indiferencia,
el dolor acumulado y, finalmente, la esperanza que nace cuando alguien decide
abrir el corazón.
Las
actuaciones estuvieron a cargo del grupo estable de teatro de la parroquia, con
un destacado trabajo que dio vida no solo a los personajes centrales, sino
también al pueblo de Belén, los pastores y el coro de ángeles. Cada escena fue
cuidadosamente construida para generar empatía y silencio reflexivo en el
público, que acompañó con atención y emoción cada momento.
Un elemento
central de la propuesta fue la musicalización en vivo, interpretada por la
Agrupación Filomusical “Félix Frutos”, que aportó una profundidad especial a la
obra. El repertorio recorrió piezas universales y tradicionales como Adeste
Fideles, Noche Anunciada, Amazing Grace, Duerme Niño Jesús, Noche de Paz y Joy
to the World, logrando un clima que osciló entre la contemplación, el
dramatismo y la celebración final.
La obra fue
escrita y coordinada por el padre Ignacio Amaya, quien logró articular talento
artístico, mensaje pastoral y compromiso comunitario en una propuesta integral.
El guión puso el acento en la pequeñez como lugar donde nace lo verdaderamente
grande, dejando un mensaje claro: la Navidad sucede cada vez que se abre una
puerta y se elige la esperanza.
El cierre,
con una escena coral de adoración y celebración, dejó una imagen poderosa de
comunidad reunida alrededor de lo esencial, sellando una noche que trascendió
lo teatral para convertirse en una verdadera experiencia de fe compartida.




