La llegada
de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, tras la renuncia de Manuel Adorni,
convirtió a Javier Milei en el presidente argentino que más veces reemplazó a
su jefe de Gabinete durante un mismo período de gobierno desde la creación de
esa figura en la reforma constitucional de 1994.
Así lo
señala un informe elaborado por Marcelo Bermolén, director del Observatorio de
la Calidad Institucional (OCI) y profesor de la Escuela de Política, Gobierno y
Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, que analiza la evolución
del cargo durante casi 31 años.
Según el
trabajo, la actual administración ya acumula cuatro jefes de Gabinete en apenas
dos años y medio de gestión, un récord para un presidente elegido por el voto
popular. Como consecuencia de estos cambios, el promedio de permanencia en el
cargo durante la gestión Milei cayó a 310 días, el más bajo registrado hasta el
momento.
El estudio
destaca además que las dos gestiones más breves al frente de la Jefatura de
Gabinete corresponden al actual gobierno. Nicolás Posse permaneció 169 días en
el cargo entre 2023 y 2024, mientras que Manuel Adorni completó 235 días entre
2025 y 2026, ubicándose como el segundo funcionario con menor permanencia en la
historia del puesto.
Para
Bermolén, estos datos reflejan "una tendencia de precariedad y devaluación
institucional" de una figura que la Constitución Nacional concibió como
una pieza clave dentro del funcionamiento del Poder Ejecutivo.
Desde su
creación, la Jefatura de Gabinete fue ocupada por 24 funcionarios a lo largo de
12 períodos presidenciales y 11 presidentes. En el extremo opuesto al récord de
menor permanencia aparece Alberto Fernández, quien acumuló 1.886 días en el
cargo durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de
Kirchner.
Un cargo
cada vez más debilitado
El informe
sostiene que el rol del jefe de Gabinete perdió el peso político que pretendía
otorgarle la reforma constitucional de 1994. En lugar de consolidarse como un
"superministro" con capacidad de coordinación y gestión, terminó
convirtiéndose, según el estudio, en un funcionario subordinado a la figura
presidencial.
"Su
pretendido rol dentro de una democracia semiparlamentaria es, en la práctica,
una utopía", afirma Bermolén, quien considera que el actual gobierno
profundizó esa tendencia con la sucesión de cambios en el cargo.
Además, el
investigador cuestiona que algunos jefes de Gabinete hayan desempeñado
simultáneamente otras funciones, como la vocería presidencial o la conducción
de organismos estatales, al considerar que esa superposición implica un
"manoseo institucional" de un cargo previsto por la Constitución para
cumplir funciones específicas y exclusivas.
Sin
mujeres en casi 31 años
Otro dato
que resalta el informe es que, desde la creación de la Jefatura de Gabinete en
1995, ninguna mujer fue designada para ocupar ese cargo, pese a que distintos
gobiernos impulsaron políticas vinculadas a la igualdad de género y la
participación femenina en la función pública.
Para el
autor, esta ausencia constituye una deuda pendiente en la conformación de uno
de los puestos más importantes del Poder Ejecutivo Nacional.




