El cáncer de
mama es el tumor más frecuente en la Argentina, con más de 22.000 diagnósticos
nuevos por año, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional del Cáncer. Sin
embargo, según el Instituto Provincial del Cáncer de la provincia de Buenos
Aires, solo alrededor del 35% de los casos se detecta en etapas iniciales. La
diferencia es decisiva: de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud,
cuando la enfermedad se identifica de forma temprana, las probabilidades de
supervivencia pueden alcanzar el 90% o más.
La falta de
controles explica una parte de los diagnósticos tardíos, pero no todos. Existen
los llamados "cánceres de intervalo": tumores que aparecen entre una
mamografía con resultado normal y la siguiente. Algunos crecen rápido; otros ya
estaban presentes en la imagen, pero eran pequeños, estaban ocultos en tejido
mamario denso o resultaban difíciles de distinguir.
A esto se
suma la presión sobre los equipos médicos: radiólogos que leen grandes
volúmenes de estudios por jornada y una distribución desigual de especialistas
en el territorio. No se trata de errores individuales, sino de un sistema que
exige al ojo humano una precisión constante en condiciones exigentes.
La IA
como segunda mirada
La evidencia
internacional muestra que la inteligencia artificial puede ayudar a cerrar esa
brecha. El ensayo MASAI, liderado por la Universidad de Lund y publicado en The
Lancet Digital Health, se realizó dentro del programa nacional de tamizaje de
Suecia con más de 105.000 mujeres, y comparó la lectura tradicional de dos
radiólogos con la de uno asistido por IA. El resultado: se detectó un 29% más
de cánceres, sin aumentar los falsos positivos, y la carga de lectura de los
profesionales se redujo un 44%. En el seguimiento posterior, publicado en The
Lancet en 2026, los cánceres de intervalo bajaron un 12%.
"La
inteligencia artificial no reemplaza al médico ni a la mamografía: los
potencia. Funciona como una segunda mirada que ayuda a que un hallazgo sutil no
pase desapercibido y permite que los especialistas dediquen más tiempo a los
casos que lo necesitan", explica Bruno Marino, Head of LATAM de Certuma.
Sin embargo,
el primer paso sigue siendo el control. La tecnología suma una capa de
precisión, pero no reemplaza el hábito más importante: realizar los controles
mamarios periódicos indicados por el médico, de acuerdo con la edad y los
antecedentes de cada mujer. Detectar a tiempo sigue siendo la herramienta más
poderosa contra el cáncer de mama.




