La medición
evalúa el diferencial de imagen, es decir, la diferencia entre las valoraciones
positivas y negativas que los vecinos manifiestan sobre sus autoridades locales
en encuestas realizadas en el territorio departamental.
En el
Departamento Juárez Celman, los resultados marcan en diciembre una nueva
fotografía de las percepciones públicas hacia los jefes comunales, con figuras
que consolidan posiciones y otras que enfrentan desafíos crecientes entre la
población encuestada.
Principales
posiciones
El
intendente de Ucacha, Ariel Moreira, encabeza el ranking departamental con un
diferencial de imagen destacado, consolidándose como uno de los más valorados
del mes.
Natalia
Bellón (La Carlota) y Emilio Ratazzi (Charras) completan el podio, con
positivos diferenciales que reflejan una percepción favorable entre los vecinos
de sus respectivas localidades.
En
contraste, los datos señalan que algunos mandatarios registran valoraciones más
moderadas o negativas, con mayor dispersión entre quienes no los conocen o no
tienen una opinión formada.
La caída del intendente de General Deheza
Uno de los
aspectos más resonantes de la encuesta es la evolución de la imagen del
intendente de General Deheza, Eduardo Pizzi. En mediciones previas –como la de
abril y mayo de 2025– Pizzi aparecía con un diferencial de imagen positivo en
torno a +21%/+20% dentro del departamento Juárez Celman, ubicándose entre los
primeros puestos de percepción favorable entre los vecinos encuestados.
Sin embargo,
en la edición más reciente de diciembre su imagen ha mostrado un descenso
notable frente a esos meses anteriores, lo que se traduce en una caída relativa
en el ranking. Aunque aún no lidera la tabla, su posición es percibida como en
retroceso comparada con mediciones previas.
Hipótesis sobre la caída de imagen
La sostenida
caída en la imagen del intendente de General Deheza no parece responder a un
hecho aislado, sino a un proceso de desgaste progresivo de la gestión, que mes
a mes se refleja en la opinión pública relevada por CB Consultora. Entre las
principales hipótesis que explican este retroceso se destacan:
Déficit
en la comunicación institucional
La caída de
imagen también podría estar vinculada a una estrategia comunicacional poco
efectiva. La ausencia de explicaciones claras ante decisiones sensibles, la
escasa apertura al diálogo y una comunicación más enfocada en la propaganda que
en la rendición de cuentas terminan profundizando la distancia entre el
gobierno municipal y la ciudadanía.
Problemas
no resueltos en servicios y demandas cotidianas
En contextos
económicos complejos, los vecinos suelen evaluar con mayor severidad la calidad
de los servicios públicos, el mantenimiento urbano y la respuesta municipal
ante reclamos cotidianos. Cuando estos problemas se sostienen en el tiempo sin
soluciones visibles, el impacto se traslada directamente a la imagen del
intendente, independientemente de otros logros de gestión.
Falta de
escucha y participación ciudadana
Otra
hipótesis fuerte es la percepción de un estilo de conducción cerrado, con
escasos canales reales de participación vecinal. La sensación de que las
decisiones se toman sin consulta o sin consenso suele erosionar la confianza,
especialmente en comunidades donde la cercanía entre autoridades y vecinos es
un valor central.
Desgaste
político y pérdida de expectativas
Finalmente,
la encuesta puede estar reflejando un cambio en las expectativas de la
ciudadanía. Cuando una gestión deja de generar ilusión de futuro y se la
percibe únicamente como administración del presente, el apoyo comienza a
diluirse, incluso entre votantes que anteriormente la respaldaban.




