La
institución más antigua de la ciudad —fundada en 1902 como Escuela Fiscal,
Rural y Mixta y renombrada en 1929 como Escuela San Martín— hoy está en obra…
pero no por crecimiento, sino por necesidad urgente.
El deterioro
producto del paso de los años obligó a intervenir el techo por filtraciones de
agua importantes. Los baños se encuentran sin servicio porque aún no se
colocaron los tanques de agua. El SUM presenta un estado preocupante. Y
mientras tanto, este jueves 26 comenzaron el período de adaptación los alumnos
de primer grado. El lunes habrá paro docente y el martes debería incorporarse
todo el alumnado.
La pregunta
es inevitable: ¿se puede dictar clases en estas condiciones?
La
escuela fue declarada patrimonio histórico mediante la Ordenanza N° 4336/23. Una decisión que reconoce su valor
simbólico y arquitectónico. Pero también cabe preguntarse: ¿de qué sirve una
declaración patrimonial si el edificio no está en condiciones óptimas para
garantizar seguridad y dignidad?
Además, a
través del programa provincial “Habitar la Escuela”, se informó un monto
asignado de $257.590.426,41. La cifra no es menor. Entonces, ¿por qué
la escuela continúa en mal estado? ¿Las obras comenzaron tarde? ¿Faltó
planificación? ¿Faltó gestión? ¿Hay demoras administrativas? ¿Dónde está el
cuello de botella?
No se trata
de buscar culpables livianamente. Se trata de exigir respuestas claras. Porque
hablamos de niños que comienzan su trayectoria escolar, de docentes que deben
trabajar en condiciones seguras y de familias que confían en la institución
educativa más emblemática de la ciudad.
¿Es
seguro para docentes y alumnos iniciar las clases con obras en marcha?
¿Están
dadas las garantías sanitarias, estructurales y operativas?
¿Hay
plazos concretos de finalización?
La
Escuela San Martín no es un edificio más. Es el primer colegio que tuvo General
Deheza. Es parte de la identidad local. Generaciones enteras pasaron por sus
aulas. Declararla patrimonio implica preservarla, pero también mantenerla viva
y en condiciones.
Hoy la
comunidad necesita certezas. Necesita saber cuándo estarán terminadas las
obras. Necesita transparencia en la información. Necesita que el derecho a la
educación no quede condicionado por techos que filtran o tanques que no están
colocados.
La
historia merece respeto.
Los niños
merecen seguridad.
Y la
educación merece prioridad real, no solo declaraciones.
Activa
94.3 abre este
debate con responsabilidad y compromiso comunitario. Porque cuando se trata
de la escuela pública, nos involucra a todos.




